¿Son originales tus fotografías?

Es fácil ser fotógrafo.

Sí, es fácil ser fotógrafo; incluso considerándolo como una «persona que hace fotografías, especialmente como actividad profesional», es fácil. Porque lo que te diferencia, lo que te hace realmente especial, no es la fotografía, sino la originalidad tras ella. Y si no me crees eso de que hay muchos fotógrafos, ve a Instagram y usa uno que otro hashtag y verás cuantos fotógrafos (aficionados o no) te encuentras en el camino; o ve a Flickr y utiliza una palabra clave sobre la que creas nadie ha hecho algún trabajo.

Como suele pasar con casi todo en la vida, algunas fotografías tienen su origen en ideas que germinan poco a poco, se van a alimentando de experiencias, anécdotas y luego mutan en obras; del otro lado están aquellas que los abogados en su terminología complicada refieren como «meras fotografías», las cuales son tan simples que la cámara pudo no haber necesitado de ti para tomarlas. Hasta ahora todo bien, pero ¿cómo puedes evitar estas fotografías en tu portafolio?

El tiempo
Si contra algo se manifiesta la fijación de un momento, es contra el tiempo. Para atacarlo, debes lanzarte a la idea del tiempo como ememigo imbatible al que enfrentar. Y para concebir el tiempo de esta forma tendrías, a su vez, que aferrarte a posturas heideggerianas que te permitan desmaterializarlo. ¿Quieres que tu fotografía sea original? No solo debes destruir el tiempo (o intentarlo), sino enmarcarlo como trofeo.

La realidad: ¿víctima de voyerismo?
Sin necesidad de entrometernos en caminos filosóficos, la realidad puede ser entendida como «verdad, lo que ocurre verdaderamente». De este modo, cuándo el fotógrafo edita una fotografía, no es descabellado preguntar: ¿está distorsionando, duplicando o fijando la realidad? En uno de los casos, esa realidad se mantiene a salvo de las capturas; en términos menos cristianos, no es más que víctima de voyerismo. ¿Quieres que tu fotografía sea original? No conviertas la realidad en víctima de voyerismo, conviértela en víctima de tu voluntad.

Esencia
Siendo que la fotografía parece capturar nuestra naturaleza en una eternidad finita y, gracias al nuevo milenio, digital, cuanto más se captura de una naturaleza, más se le aprisiona: en una intención, en un soporte, en un chirrido. ¿Quieres que tu fotografía sea original? Aprisiona la esencia de tu objeto, aunque sea sujeto.

Espíritu
Ni capturar el tiempo, ni entrometerse con la realidad, ni aprisionar la esencia son acciones que se transforman en fotografías originales si el espíritu no superpone su propia naturaleza sobre la de su objeto (o sujeto). Aun cuando no estés copiando el trabajo de alguien, puedes estar escaso de originalidad. Debes entender que la oririginalidad no solo se trata de no-copiar, sino de transmitir lo que llevas dentro a eso que estas a punto de capturar. ¿Quieres que tu fotografía sea original? Suelta tu espíritu.

Intenta con estos consejos sin rendirte ni desanimarte tan temprano. Si después de un tiempo sientes que no eres capaz o que no encuentras cómo hacer, retírate. Al fin y al cabo, no vamos a quedarnos sin fotógrafos (y quizá te estemos necesitando para crear algo más).

Fotografía: Photographer by Olly Coffey on Flickr | (CC BY-NC 2.0)

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